Los suelos permiten que las formaciones vegetales naturales y los cultivos se fijen con sus raíces y así busquen los nutrientes y la humedad que requieren para vivir.
El suelo es un recurso
fundamental para nuestra supervivencia. Supone una fuente muy importante de
alimento, por los cultivos que en el se desarrollan, pero también porque
nuestra vida gira entorno a la disposición del territorio.
La materia orgánica del suelo
proviene de raíces, plantas y organismos vivientes o muertos del suelo, por lo
que podemos llamarlo un laboratorio biológico extraordinario, en áreas de
precipitación abundante se favorece la acumulación de materia orgánica que sus
funciones son reducir el impacto de las gotas de lluvia favoreciendo la
filtración lenta del agua, se reduce la erosión y la escorrentía.
Su descomposición produce substancias y aglutina agentes microbianos que estabilizan la estructura del suelo.
Su descomposición produce substancias y aglutina agentes microbianos que estabilizan la estructura del suelo.
La cubierta de suelos orgánicos
baja la temperatura en verano y la aumenta en invierno.
La pérdida de agua por evaporación son menores cuando se disponen de cubiertas de residuos orgánicos en el suelo.
La pérdida de agua por evaporación son menores cuando se disponen de cubiertas de residuos orgánicos en el suelo.
Un suelo productivo es uno en el
cual las propiedades químicas, físicas y biológicas son favorables para la
producción económica de los cultivos.

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